LAS MICRO FINANCIERAS EN NICARAGUA
Las Micro finanzas surgieron en Nicaragua y en América Latina, como una
de las respuestas a las medidas de ajuste estructural, que tuvieron como
uno de sus resultados inmediatos el incremento del desempleo. En
Nicaragua, el ajuste estructural fue ampliando más y más el sector
informal de la economía a partir de 1990, hasta llegar a ser, desde el
año 2002, según datos del FIDEG, el 75% de la población económicamente
activa. Una cifra enorme. En este 75% hay gente en MICROFINANCIERA en muy
diferentes rubros de la economía. Lo que tiene en común toda esta gente
es que son cuentapropistas, trabajan por cuenta propia y se generan sus
ingresos. En ese sector informal un 60% son mujeres. Y entre esas
mujeres, casi el 80% manejan negocios de subsistencia. Es un dato
revelador: en la base de quienes se benefician de los microcréditos hay
muchas mujeres muy pobres. En la base económica está la gente que vive
en la subsistencia, encima está la microempresa, más arriba la pequeña
empresa -mayor que la micro-, encima la mediana empresa y en la cúspide,
algunas empresas grandes, las sociedades anónimas y las compañías.
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Hasta 1990, los pequeños y medianos tenían en Nicaragua dos fuentes
formales de financiamiento: el Banco Nacional de Desarrollo y el Banco
de Crédito Popular. La tercera fuente era la del crédito de usura, que
tiene aún mucha presencia y que siempre es más activo en la base, en los
niveles de subsistencia. El Banco de Crédito Popular no llegaba a los
negocios de subsistencia, atendía de la micro y pequeña para arriba y
especialmente a los comerciantes. El Banco Nacional de Desarrollo
proveía el crédito agropecuario. Al desaparecer ambos bancos estatales,
precisamente en el momento en que se incrementó sustantivamente el
desempleo y creció el sector informal, se provocó un desabastecimiento
financiero. En ese momento entraron las microfinancieras y desde
entonces juegan un papel importante.
La mayoría de las microfinancieras tienen un enfoque social: apuestan al
desarrollo y a aliviar la pobreza y habemos algunas que buscamos
también el empoderamiento de las mujeres. También hay algunas que se han
desarrollado y hoy tienen paradigmas estrictamente financieros.
El Grameen Bank, un banco social de microcréditos, fundado en Bangla
Desh en 1976 marcó la pauta. Muhammad Yunus, doctor en economía, comenzó
a entregar microcréditos tras la hambruna de 1974 y viendo el éxito y
los resultados decidió fundar ese banco. En 2006 recibió el Premio Nobel
de la Paz “por sus esfuerzos para crear desarrollo económico y social
desde abajo”.
Actualmente el Grameen Bank atiende a 5 millones de clientes, la mayoría
mujeres, tiene más de 2 mil sucursales y unos 20 mil empleados. Dar
crédito a mujeres musulmanas para que trabajaran fue su gran innovación.
Una verdadera revolución.El Grameen se ha caracterizado por ser una
oferta financiera que está constantemente adecuándose a la dinámica
económica de sus clientes. Su experiencia ha demostrado algo que también
se demuestra en Nicaragua: que las mujeres somos mejores pagadoras que
los hombres. También está demostrado que la gente más pobre es la mejor
pagadora.
En América Latina las microfinanzas alcanzaron pronto un buen desarrollo
en Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. En Chile, Argentina y Brasil hay
muy pocas. En Centroamérica, Nicaragua es el país con más desarrollo,
seguido por El Salvador y Honduras, después Guatemala y Costa Rica. Se
cumple que los países con más desarrollo económico, donde es más
reducido el sector informal de la economía, tienen menos microfinanzas.
ASOMIF es un gremio en el que actualmente participan como afiliadas 19
instituciones de microfinanzas con diferentes misiones, perfiles,
escalas y orientaciones. No somos las únicas microfinancieras. Hay otras
que son sociedades anónimas: Pro Credit, Findesa y Fama, que están
reguladas por la Ley General de Bancos y otras Entidades Financieras. En
ASOMIF la mayoría somos fundaciones, ONG y asociaciones sin fines de
lucro, excepto la 20 de Abril, que es una cooperativa de ahorro y
crédito, que está bajo la Ley de Cooperativas. También existen en el
país sociedades anónimas pequeñas, mercantiles, que no están reguladas
porque no tienen suficiente patrimonio. Tanto a éstas como a las ONG nos
incluyeron hace varios años en la Ley de Préstamos entre Particulares,
una ley orientada tradicionalmente a regular la actividad de los
prestamistasen los mercados.
En Nicaragua, las microfinancieras trabajan con unos 450 mil clientes y
manejan una cartera de unos 400 millones de dólares. Las
microfinancieras agremiadas en ASOMIF trabajan con unos 340 mil
clientes, un 62% de ellos mujeres, y con una cartera de 215 millones de
dólares, en la que las mujeres participan en un 40%. Estas proporciones
de la participación de mujeres es la que mantienen hoy todas las
microfinancieras en el país: siempre participan más mujeres, pero
siempre con préstamos más pequeños, señales que indican la baja
capacidad de pago de las mujeres y su situación de pobreza.microfinancieras 

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